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El arte de hilar

Samuel Llano

Crítica del Director

[…]El también joven y prometedor director, Guindano, nos ocultó pudorosamente su verdadero sentimiento hace ese libro de madrigales. Habló de "mucho interés", pero podríamos reconocer en su interpretación profundo amor. Guindano discrepa pasionalmente de quienes acusan monotonía en este libro de madrigales. ¡Qué bien preparó los puntos de tensión inmediatamente anteriores a su resolución en las cadencias, y qué bien equilibró los puntos de imitación para que escuchásemos las voces jurándose ser una para todas y todas para una!

Pero, más que el arte de la mosquetería -no confundir con la mosqueperría- el suyo es el arte de hilar el canto, el de tramar un tejido continuo, a veces jalonado por efectos dinámicos de gran dramatismo: la inversión de todo el potencial de la masa vocal, sucedida de inmediato por dos voces que quedan suspendidas. ¡Con qué facilidad se excitaba nuestra corteza cerebral! -y algún que otro nervio simpático, parasimpático, e incluso los menos simpáticos-. En el puño de Guindano todos los hilos permanecían en tensión hasta que los soltaba, y se relajaban sus marionetas (con perdón) en las cadencias.[…]





Última actualización el Miércoles 07 de Diciembre de 2011 15:29